Asociación para el Desarrollo Eco-Sostenible

Género

El género en el área rural de Chinandega Norte

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La zona de Chinandega Norte tiene una población de 80,072 habitantes, de los cuales el 49.64% son mujeres, quienes en su mayoría han concluido la educación primaria y en un 30% la educación secundaria, cuentan con un promedio de 6 hijos y dedican diariamente más de 8 horas a las tareas domesticas y productivas.

Según investigaciones realizadas por ADEES y datos publicados por INIDE en 2005 en la zona norte de Chinandega el 21% de los hogares están bajo la responsabilidad de la mujer como cabeza de familia (madres solteras y viudas) y en un 79% comparten responsabilidades con el hombre.

Esta situación adversa evidencia la necesidad de incidir y hacer resaltar el papel preponderante que desempeñan las mujeres en el área rural y urbana de la zona, ellas son de vital importancia para garantizar el desarrollo y principales cambios de igualdad, equidad, acceso a recursos y tomas de decisión promovidos desde los intereses de las mujeres.

Organizaciones locales como la Casa de la Mujer, Secretaria de la Mujer de la UNAG, grupos de mujeres organizadas con el apoyo de la cooperación internacional desarrollan acciones en el territorio que promueven la perspectiva y equidad de género, desde la discriminación positiva que junto con los esfuerzos de las mujeres y hombres contribuyen a disminuir las desigualdades y discriminación hacia las mujeres en especial del sector rural quienes sufren doble marginación por el simple hecho de ser mujer y vivir en el área rural.

El trabajo de la mujer está desvalorizado, y se le responsabiliza del cuido de los hijos, los familiares mayores, labores varias en el hogar y trabajo en las parcelas, patios sin considerar honorarios y vacaciones que por derecho le corresponde, sin embargo a pesar de grandes dificultades siempre por lo general es la que empuja a su familia a salir adelante.

Existe un porcentaje creciente de mujeres rurales que se ven obligadas a salir de sus hogares para trabajar en las áreas urbanas como empleadas domesticas o como vendedoras ambulantes y nunca dejan de atender y responder las tareas del hogar. En este aspecto es importante resaltar que en las zonas urbanas ciertas mujeres compiten en igualdad de condiciones para desempeñar puestos de trabajo, reciben sus beneficios sociales (salario, vacaciones, seguro) cada mes, igual que el hombre, pero las mujeres además de cumplir con sus obligaciones laborales asumen otras tareas del hogar no siendo lo mismo en el caso de hombre.

Es decir que en cierta medida la sociedad reconoce los derechos laborales de la mujer en el área urbana, no siendo igual para las mujeres de las zonas rurales donde tienen las mismas obligaciones, pero no así los mismos derechos, ni las mismas facilidades de acceso a servicios u otras prerrogativas.

Todas estas situaciones de desigualdad son parte del trabajo pendiente sobre el cual se tiene que realizar una incidencia que permita lograr la igualdad entre hombres y mujeres sin distingo alguno, alcanzando de esta forma el desarrollo sostenible del área rural. Afortunadamente estas situaciones están cambiando considerablemente a través del tiempo por la lucha constante de las mujeres para que se les reconozcan sus derechos laborales, políticos y culturales.